Después de una seguidilla de infortunios, entre ellas, haber estado sin internet (porque si), y que luego se muriera completamente el disco rígido de mi PC de escritorio (donde se encontraba el verdadero texto que obviamente se perdió para siempre), no solo noté que no me compre una notebook al pedo, sino también que tengo que volverlo a escribir.
Como algunos saben, (y si leyeron un par de textos anteriores) sabrán que fui a Buenos Aires, no me gusta en si, dar demasiados detalles, menos contarlos en un blog, pero en realidad esto excede a la normalidad, cosa que motiva que lo cuente, de más está aclarar que, créanlo o no, esto sucedió en serio. Y las cosas que vi, se van a quedar en mi memoria por mucho tiempo.
Una vez llegado a Buenos Aires, a pesar de haber tenido muchas “ofertas” de amigos para hospedarme en su casa, no acepte ninguna, no había razón para hacerlo, pero simplemente lo hice, algunas hasta quedaban más cerca de capital. Pero no, siempre me gustó y aun después de lo que pasó me sigue gustando.
Dos casa muy antiguas, en un terreno muy amplio, donde hay arboles gigantes, son demasiado “lindos” como para negarse a ir, no tanto cuando todo se torna extraño, y lo pienso detallar en lo que queda del texto.
Empezó como una joda (que al final no era tal), no parecía tan extraño que los focos de la cocina explotaran, si se tenia en cuenta que la casa es muy vieja, ya que ahí se crio mi padre, pero cuando uno está solo ya todo se torna distinto, porque sabe que esta solo, y que por más pirado que uno esté sabe de cuanto es posible su imaginación, y más si no está alcoholizado. Todo empezó un día domingo, que se llovía todo, (ya había escuchado rumores, sobre las cosas que sucedían en la casa, pero “si no lo veo, no lo creo”) En eso va, que viendo una película que daban en Canal 13, veo de reojo, que pasan dos bandejas volando, pensé: “Esto no es verdad, esto no está pasando”, no tuve miedo, no sé porque, siempre pensé que en una situación así me moriría o algo parecido, pero nada de eso pasó, jamás lo pude creer, y dejando las bandejas tiradas, porque ya que habían llegado hasta ahí podían volver hasta el lugar de donde habían salido. Al otro día comenté esto con mi prima, que me dijo “Siempre pasa, es normal”, a partir de ahí todo empezó a ser distinto, (además un primo mío, me contó que también en el patio sabía verse a un hombre de sobretodo negro) todo se empezaba a tornar un toque terrorífico, a partir de ahí, no por nada, se escuchaban gritos de vez en cuando, por más que no esté nadie más que yo en la casa, o escuchar a la madrugada que se abra la heladera, y se cierre, o que se escuchen las sillas moverse.
No lo pensaba, pero algo de miedo por ahí me daba, pero por suerte no tenía problemas para dormirme, sino hubiese enloquecido pronto, ya distinto era, despertarme destapado, TODOS LOS DÍAS a las 2 am en punto, por suerte el sueño podía más que cualquier miedo, y entonces, jamás me asustaba eso. Pero un día cambió todo, para el resto de mi estadía. Un día de semana, después de haberme quedado, por ahí llego, y el placar de mi habitación estaba totalmente abierto, me pareció raro, porque yo no solo no lo usaba, sino que también al ser antiguo (creo que venía con la casa), y eran de esos que tenían una cerradura, parecida a las que deben haber en Alcatraz, y obviamente la llave se fue comida por el tiempo, y no había forma de abrirlo, entonces me pareció extrañísimo, aunque lo primero que pensé fue que mi prima había sacado algo de ahí, y se lo olvidó abierto, eran las 9 am, y no le di mayor transcendencia, me dormí, y cuando me despierto al mediodía, veo las puertas y estaban cerradísimas como siempre, rápidamente pensé que mi prima había vuelto y había cerrado, pero no me convencía porque ella no ingresaría a mi habitación sin pedirme permiso, en eso le mando un mensaje para sacarme la duda, a lo que para mi sorpresa, me responde: “No, hace dos días que no voy a esa casa”.
Ese día fue el más extraño de todos, ya el miedo era más familiar, sumado a los ruidos que se producían en el patio, y yo ya jugadísimo, o pagadísimo (a esa altura era lo mismo), voy a la segunda casa, y veo que tenía todas las puertas abiertas, me tomo el laburo de cerrar todo y volverme, pasan unos minutos y de nuevo los ruidos, salgo, y otra vez lo mismo, solo que esta vez, al cerrar todo le digo “Escúchame una cosa, “fantasmita puto”, con las novias que yo tuve ¿sabés lo que te falta para volverme loco?”. A partir de ese día, no se movió más nada, pero no dejo de ser extraño, y más cuando apenas me despertaba, y estaba medio “groggy” como nos pasa a todos cuando recién nos despertamos, y escuchar pasos, sabiendo bien que estaba muy solo, y sentir que esos pasos venían para donde estaba, eso me daba MUCHO miedo. Aunque lo peor de todo, pasó la última noche que dormí ahí, cuando a pesar de estar cansado, por cuatro viajes en tren, y cuatro en bondi, dos en subtes, y a pesar de tener TODO el sueño del mundo, no podía dormir, y lo peor de todo fue cuando los perros que había en el patio se cansaron de ladrar a “no se que” toda la madrugada, jamás quise mirar por la ventana, porque supongo que era el tipo del sobretodo que me habían dicho, ya a las 6 am, de ese día, dije: “Me levanto, ya no voy a poder dormir”, a demás a las 11 debía salir para el aeropuerto, en eso va, que veo un sombra que sale por mi puerta, y ahí en ese momento exacto los perros dejaron de ladrar. Y yo obviamente pensé: “¿Qué hago? ¿Grito? ¿Sirve de algo?” No hice nada, y pensé, ojalá todo haya sido mentira, y esto sea la culpa de todas las cervezas de anoche, aunque al no tener resaca, era muy poco probable, y como digo yo, es “Creer o reventar”, y a pesar de haberlo visto, todavía no lo creo.
Dedicado a los Fantasmas de mi abuela y abuelo que según dicen, viven todavía en esa casa.
Dedicado a vos JOWIE de mi vida.

