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AR 2849


Soy uno de los que tuvo o tiene la fortuna de haber viajado en avión varias veces, los que me conocen saben que si hay algo que me encanta son los aviones. Eso hace que no le tenga el menor miedo a volar.

Siempre, me produce algo que no me deja comer antes de un vuelo, no es miedo, ni ansiedad, es más, no sé que es, bromeo cuando digo “Es para facilitar la autopsia”. Pero si escribo sobre este vuelo, es porque según mi criterio, fue EL PEOR de todos en los que haya volado.

Empezó con una amabilidad sospechosa de la gente de Aerolíneas, hasta que cuando veo, el billete de embarque, veo, “14 D”, cualquiera que haya subido a un avión de un vuelo domestico, sabe que el “A” y el “B”, están a la izquierda del pasillo, y el “C”, el “D” y el “E”, están del lado derecho, entonces, al saber que tenía el “D”, lo primero que pensé fue: “La puta madre, en el medio, me voy a asfixiar de lo inmóvil que quedo”, si me tocaba en la ventana, joya, y hasta en el pasillo, mal que mal safaba por lo menos ves algún movimiento, pero en el medio, tenés que salir, si uno quiere ir al baño, y volver a salir si ese quiere entrar de nuevo, cosa que no pasa si te toca en la ventanilla por ejemplo.

Lo de la comida que contaba al principio, se me pasa una vez que subo al avión, y ahí, me como hasta la cajita en la que viene el “sanguchito” choto ese que te dan. No es gran cosa, pero lo rico que estaba… Igual tuvo un efecto esponja, parecía auspiciado por “Mortimer” tenía toda la sed del mundo, sumado a la inquietud, propia de mi hiperactividad, era una bomba que iba a estallar en cualquier momento. Otra cosa a tener en cuenta es: Lo hermosas que son las azafatas, y desde siempre tengo una duda existencial, ¿Por qué tendrán tanta cara de mal atendidas?, debe ser por la misma razón, que sus matrimonios no duran. (Cuidado, cuando digo “Mal atendidas” utilizo el término, para no ser grosero con tan bellas mujeres).

Volviendo al momento “Mortimer”, tenía más sed que el desierto del Sahara, momento en el cual, por primera vez en mi vida, aprieto el botón naranja, para que venga alguna azafata (nunca antes lo había hecho, para no ser molestia), y pedirle un vaso de coca, de agua, de lo que sea. Cuando la azafata venía a mitad de camino, se escucha “Tripulación, a sus puestos por turbulencia”, la azafata pasa de largo, apagándome el botón y haciéndome un gesto, parecido a “¿Qué querés que haga?”, mis compañeros de fila, uno roncaba como si estuviese en su cama, y el otro, se quedaba sordo escuchando a Los Rodríguez, yo tenía un libro, pero no podía concentrarme, tenía mucha sed, en eso va que me mentalizo, en “No tengo sed, no tengo sed, no tengo sed” (Inútil fue, estaba CAGADO de sed), miro el reloj, faltaban algo así como una hora diez de vuelo, pienso que si me quedo dormido vamos a llegar más rápido.

Empecé a quedarme dormido, extrañando mucho a mi almohada, y a mi cama, casi me rendía cuando, de repente esa voz de nuevo “Tripulación, a sus puestos por turbulencia”, me despierto del todo, con toda la sed del mundo, con todas las turbulencias del mundo, a lo último pensaba que si tomaba el agua del lavamanos del baño, me iba a hacer mal, empeoraban las turbulencias, y digo en voz alta un “Tengo SED”, pasa una azafata, (la más linda de todas) y me dice, “Te traería, pero hay turbulencia”, A mi qué carajo me importan las turbulencias, quiero algo para tomar, tráeme un hielo y lo chupo, pero quiero algo, que se caiga el avión a la mierda, si duele, dolerá un poquito y un ratito.

Para cuando el avión salió de la zona turbulenta, pido la PC, al señor Marcos, (un conocido), para escribir este texto, ya se empezaban a ver las luces de la ciudad, y mientras redactaba, pasa la azafata y me dice “¿Te ofrezco algo?”, a lo que con la peor cara (pienso) y luego respondo, “(¿Tu teléfono?) No, nada, ya no quiero nada”.

Gracias Marquinhos, por la PC.

Dedicado a todas las personas, que hicieron que ese viaje valga HASTA LA MÁS PUTA PENA. Los adoro.