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Cosas que pasan (Capitulo uno: "Dios ¿Qué hago acá?")



Quizás sean muy pocas las veces donde uno le pregunta al creador que hace en un lugar, porque de seguro son más las veces que uno simplemente dice “¿Qué carajo hago acá? Y listo. Pero se dice que a Dios se recurre en los momentos complejos, y este que voy a contarles tal vez sea uno de ellos.

Todo empezó un viernes tipo diez de la noche, podría decir que tenía algo de planes, y cuanto empezaba a “carretear” me frena mi madre y me dice: “¿Vos no vas a ir a la cena de egresados de tu hermana?”, pensé: “¿Cuál hermana?, ¿cuál cena?, ¿cuál egresados?”.

Estos son los momentos donde uno actúa sin pensar, y siempre equivoca las reacciones o las respuestas, mientras hablaba por teléfono y por msn con “nosequien” (el hijo de Jorge Nimeacuerdo) dije que SI, obviamente después me iba a arrepentir.

Para ser preciso, treinta y cuatro minutos después, tenía que presentarme con mi invitación para la cena, mis planes habían sido completamente descartados, y la verdad pintaba para ser una noche mala.

Obviamente fuí solo, llegué muy tarde, ya que entre las pocas ganas que tenía de ir, y las ganas que tenía de que lloviera, me daban ganas de quedarme durmiendo en mi casa, aunque algo misterioso, me obligó a ir.

Alguna vez me caractericé por ser puntual, aunque esta vez viendo todo tan prolijo y tan tranquilo, me dio la sensación que llegué último, por suerte todavía sobraba un lugar para mí, aunque estimo que según las ganas que tuviese, en caso de faltar un lugar, o armaba un escandalete propio de bailarina de Showmatch, o recurría a decir “bueno listo, me voy”.


Mi ojo crítico no me va dejar mentir, me siento, empiezo a rastrillar la zona, veo a algún conocido en una mesa lejana y enseguida pienso “Si me reconoce, y me viene a saludar, lo puteo”, sigue el rastrillaje, y en una mesa cercana, había alguien similar a “Ban-ban Zamorano” con la trencita que hizo popular Rodrigo Palacio (así que imagínense la cara de este muchacho), mientras llegaba la comida, le preguntaba a Dios que hacía en ese lugar, (y no solo le preguntaba, sino que también me lo imaginaba respondiéndome: “¿Y yo que tengo que ver? Si vos fuiste el pelotudo que dijo que si”)

Llegó la comida, y dije “Yo pedí comida no helado” (no estaba más fría, sencillamente porque más frio que eso, no podía estar), “¿Qué vas a tomar? ¿Frizzé o cerveza?”, “No, a mi dame cerveza, no me vengas con ese vino de colores que es una porquería” después de elegir la bebida me acordé de una canción que se llama “Milwaukee” de Los Caballeros de la Quema, por una parte en especial que decía “… En la heladera quedaban dos cervezas tibias…”, el resto de la noche pensé que esas dos cervezas me las habían servido a mí.

Mientras todos estaban en otra, yo solo estaba comiendo, parece que todos habían comido hace bastante, y sentía que todos me miraban, pero creo que tenía algo de hambre o era una de esas cuando decís “Ya fue” (a lo sumo si alguien me dice algo, digo que estaba borracho).

Cuando de repente, parece que alguien sacó una cámara digital (o un spray para el pelo) y se empezó a llenar de floggers, tan así era que parecían moscas en el basurero un día de calor, le faltaba el “sssssssssssh” (zumbido de mosca).
No estaba mal la cena, había gente vestida para la ocasión, otros no tanto pero contrastaban, y yo. No tenía reloj, tenía celular, pero primero me quedé sin saldo, y después me quedé sin batería, y a partir de ahí, era tratar de contar los minutos mentalmente para saber si faltaba mucho para irme.

De repente, me acordé que al día siguiente trabajaba, entonces llego el “Me voy, mañana trabajo, entro temprano” (en realidad era verdad, pero llegue como a las dos de la tarde), cuando, sonrisota mediante, me empecé a ir de lo que caratulé como “La peor cena de egresados de la historia”… Aunque faltaba algo más, cuando iba a salir una “señorita” me dice: “¿Vas a volver a entrar? Así te pongo el sellito…”, a lo que no tan amablemente respondí: “Vos que me pones “el sellito” y yo que te pongo a vos”.

La moraleja de esto es: “Mejor que decir “SI”, es esperar, o no decir nada”.

Gracias, y dedicado a Florencia.

Dos cosas, dos:

Este es el anteúltimo texto, del año, va a haber uno que presumo será el último de este 2009, lo que no sé aún es, si habrá otros el año que viene.


Este día quedará en MI historia, porque es la primera vez desde estos casi dos años que intento expresarme, que a alguien se le ocurre que pueden pagarme por la forma en la que hago esto.

Hasta la próxima, nos estamos leyendo.