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El precio de morir


Hace mucho tiempo pensaba, y se me entremezclaban cosas que dijeron varias personas sobre la vida, (y quizás la muerte), y eso a su vez se mezclo con varias cosas que pasaron y pasan, y de algunas me di cuenta, otras ya las intuía.

En los noticieros se ve (por desgracia) que la gente muere todos los días, mientras te muestran a una madre, un padre, un hermano, una novia o esposa, llorando/sufriendo, (cómo si vos pudieras hacer algo más que ver) por alguien que murió o le mataron, y escuchas frases como “… ¿Por qué a él?”; “… Pero si era tan bueno”; “… Era tan trabajador” (coma) etcétera (coma) etcétera (coma) etcétera.

En ningún momento dudo de eso, quizás sea la verdad acerca de ellos, y no tengo derecho a juzgarlos, pero tampoco tengo derecho a que me importe, dirán ustedes “claro, porque a vos no te esta pasando”, y es así, pero no se atrevan a excluirse, porque todos estamos malacostumbrados a “desimportarnos” de cosas que no tengan que ver con nosotros, y no esta para nada mal que asi sea, porque Madre Teresa de Calcuta, había una sola, y se cagó muriendo, (seguro que fue por buena).

En realidad esto que escribo es por un solo motivo, esperé que pasaran unos cuantos días para decir lo que pienso. Nose si a ustedes les pasara, pero a mi me repugna la gente que cuando muere alguien, ya le construyen un altar en el patio de su casa, porque es moda por un par de días, el ejemplo más claro fue la muerte de Alfonsín, “Que murió el padre de la democracia”, “Que fue el mejor presidente” , y “Que blablabla”, no entiendo el fin de elogiarlo después de muerto, si al fin y al cabo a el ya no le importa que piensan sus amigos o enemigos (o cualquiera), ya no le sirve de nada, quizás con suerte reencarna en una oruga, y después se convertirá en mariposa, ¿Quién sabe?, sin ocultar el hecho de que todos lo veíamos, y decíamos “…Y este viejo inútil ¿Cuándo se muere?”, nuestros padres lo tildaban de inservible por haberle entregado unos “días” antes a un tal “Carlos”, el mismo al que ellos habían votado.

Por otro lado, algo más reciente… Fernando Peña, tipo simpático, quizás muchos se dieron el gusto de conocerlo cuando tuvo el reconocido roce con el individuo ese que odia a todos, pensar que nadie le daba la más mínima bola, y bastó que se muriera, para que sea un ídolo, e incluso lo velaran en la legislatura porteña, todos llorando la muerte de ese tipo un tanto extravagante, muchos lo tenían de ídolo, pero no sabían a que se dedicaba, ni siquiera la radio donde trabajaba, tampoco de que “trataba” su programa, aclaro que yo tampoco, pero no me monte en ese extraño circo, en el que se montan todos, ese de alabar a cualquiera, solo porque se murió, quizás eso debería tomarse como una falta de respeto, o debería estar prohibido. Me tranquilizaría mucho que alguien alguna vez me dijera, “Julián, ¿sabes por qué pasa eso que no entendes, y que yo tampoco entiendo, que puede que nadie entienda?”… me tranquilizaría en serio. (se que nadie va a decir eso, nunca)

Tomen nota: la próxima vez será cuando nos “deje” la señora (la eterna señora) Mirtha Legrand, hoy a todos nos resulta molesta… a todos, incluso nos molesta que viva amagando que es el ultimo año de los almuerzos, pero cuando el “countdown” le diga, “Basta, ya es hora vieja, nos vamos”, todos van a andar lagrimeando de acá, para allá, como pasa en estos casos.

Por eso, si ustedes, tratan cada día y se levantan pensando que hoy es el día de cambiar, y ser buenas personas, y le ponen toda la onda para que eso se vuelva realidad, les diría, que ser bueno, trabajador, honesto, no se logra en vida, se logra cuando ya no hay tal, y llega alguien y dice: “¿Por qué se murió? Si era tan bueno”.

Good Luck.

A vos... sin duda.